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Enlace al video presentación.
https://drive.google.com/open?id=15ZMJ32jpDZM7nEdpSXqiFKs3JxDbVUtN
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]]>Comenzó hablando del modelo de “rentas mínimas garantizadas y condicionadas solo para personas pobres”, establecido ya en 1989 en Euskadi siguiendo los modelos que se habían creado en Europa con el objetivo de terminar con la pobreza. Pero también del fracaso de éstas, como se viene evidenciado en las distintas encuestas “de pobreza y desigualdad social” realizadas a lo largo de estos años. La última en el 2016, en la que se ha visto que un 31% de las personas pobres no han podido recibir la Renta y más de un 40%, sí que han cobrado la Renta de garantía pero no les ha llegado con ello para salir de la situación de pobreza.
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]]>Contamos con el asesoramiento de Iñaki Uribarri, economista, miembro de Argilan (plataforma del sindicato ESK de lucha contra la exclusión) y miembro de la red de renta básica (RRB).
Comenzó hablando del modelo de “rentas mínimas garantizadas y condicionadas solo para personas pobres”, establecido ya en 1989 en Euskadi siguiendo los modelos que se habían creado en Europa con el objetivo de terminar con la pobreza. Pero también del fracaso de éstas, como se viene evidenciado en las distintas encuestas “de pobreza y desigualdad social” realizadas a lo largo de estos años. La última en el 2016, en la que se ha visto que un 31% de las personas pobres no han podido recibir la Renta y más de un 40%, sí que han cobrado la Renta de garantía pero no les ha llegado con ello para salir de la situación de pobreza.
Tras esto hizo una reflexión acerca de los distintos motivos que han hecho que fracasen estos modelos de rentas mínimas, como han sido: las crisis económicas, la llegada de nuevas poblaciones emigrantes, y sobre todo, el exceso de requisitos que se han exigido y se exigen para conceder la Renta y que además han ido multiplicándose a lo largo de los años (el aumento de años de empadronamiento, el que en una vivienda solo pueda haber dos unidades cobrando la renta, la exigencia de revisión a los dos años de los requisitos para la concesión de la paga y un largo etcétera que fue mencionando y analizando).
Nos propuso como alternativa de mejora al modelo actual, y en el intento de erradicar la pobreza, una ley de Renta de Garantía en la que:
Se disminuyan al mínimo los requisitos solicitados. El aporte económico corra a cargo de una institución pública y llegue al 100% del salario mínimo interprofesional. Se pida sólo un año de empadronamiento. Las ayudas de emergencia social (AES) sean un derecho subjetivo (y por tanto no sometido a los presupuestos). Se rebaje a 18 años la edad para acceder a la RGI.
Además: garantizar la inclusión laboral (separando el derecho la Renta de la inclusión). Sacar la Renta y su gestión de Lanbide.
Y por último y antes de terminar, Iñaki nos abrió la propuesta de la “renta básica incondicional y universal”:
-Un ingreso que paga una institución pública
-A todas las personas que residen en esa sociedad.
-A toda persona individual (No unidad de convivencia)
La administración a principio de mes ingresa una cantidad a todos igual.
Ventajas: Acabaríamos con la pobreza económica. Con la mayoría de gastos administrativos. Y con el caldo de cultivo de la xenofobia, aporofobia, etc.
Interesante sesión que nos llevo a invitar al ponente para otra ocasión donde seguir compartiendo y reflexionando sobre este tema.

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]]>La entrada Bienvenida a un nuevo año se publicó primero en En Frontera.
]]>La noche de fin de año tiene algo que la hace especial. Es la constatación del paso del tiempo. Las campanadas, ya sea en la intimidad del hogar o en plazas abarrotadas por todo el ancho mundo, suelen venir acompañadas de bullicio, buenos deseos, abrazos, llamadas telefónicas, música… Rituales colectivos –en España las doce uvas– que nos sirven para despedir al año que se va y abrazar el que viene. Buenos deseos, de que sigamos bien, de que el futuro acompañe, de cumplir los propósitos de año nuevo. Todo eso converge en un momento que tiene algo de nuevo comienzo.
Pues aquí va mi brindis para esta Nochevieja.
Por el paso del tiempo en nuestras vidas, que se convierta más en escuela que en amenaza, y nos haga más sabios, más sensatos, más humanos.
Por la gente con la que compartimos la vida, los que estuvieron algún día, aunque ahora no estén o estén lejos; los que están hoy, que sepamos cuidar unos de otros; y los que aún no hemos conocido, pero que algún día entrarán en nuestras vidas. Quizás hoy, en algún lugar del mundo, hay alguien que en el futuro se va a convertir en importante para ti, una amistad que aún no ha empezado, una historia de amor que ahora es solo promesa. Y, sin saberlo, vuestros pasos ya se van acercando. Brindemos también por ello.
Por las palabras. Por su valor. Que cuando digamos «te quiero» no sea solo una forma de hablar. Si proclamamos el evangelio, que sea vida. Si hablamos de los pobres, los rotos, o los frágiles, que no sea como un eslogan lejano, sino con el corazón lleno de rostros y nombres.
Un brindis también ante el espejo. Mirándote a ti mismo, como viejo amigo, camarada, inevitable compañero de viaje. Ese yo que a veces te agota y a veces te gusta. Ese yo de manías conocidas, de miedos inexpresados, de anhelos profundos. A ese yo que es cada uno de nosotros, quiérele bien.
Y por el mismo Dios, Misterio y Promesa. El Dios que es a veces pregunta y a veces respuesta. Que a ratos es horizonte, y a ratos presencia. Que hoy te seduce y mañana te provoca. A ese Dios, señor del tiempo y de la historia, también este brindis va por vos. Tennos paciencia.José María Rodriguez Olaizola, sj
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]]>Jesús Martínez Gordo. [El Diario Vasco] La subasta de una carta de Albert Einstein de 1954 por la casa Christie’s (Nueva York) el próximo mes de diciembre en la que se puede leer que “la palabra de Dios no es para mí sino la expresión y el producto de la debilidad humana” ha sido presentada por algunos medios como una irrefutable prueba de que renegaba de la existencia de Dios.
Es probable que los promotores, al haber fijado una puja inicial de un millón de dólares, hayan querido resaltar que la razón de ser de semejante cantidad radica en su contenido, supuestamente rupturista, con otras declaraciones en las que el genio de la física moderna se refería a “esa fuerza que está más allá de lo que podemos comprender” o en las que sostenía que “Dios no juega a los dados”. Sin embargo, creo que es una temeridad o, en todo caso, una falta de rigor, interpretar que, con dicha carta, se evidencia la adscripción atea de A. Einstein. Y lo es porque no se tiene debidamente presente la diferencia que existe entre reconocerse deísta (Dios se transparenta en el cosmos como Inteligencia), teísta (concebir a Dios como Persona) y ateo (ni lo uno ni lo otro: solo hay azar y materia).
Esa trascendental diferencia volvió al primer plano de la actualidad el año 2004, fecha en la que Antony Flew (el patriarca del ateísmo de raíz científico-empírica durante el siglo XX) comunicó, en un simposio celebrado en la New York University, que aceptaba la existencia de Dios por coherencia con la máxima que había presidido su ateísmo militante: “sigue la argumentación racional hasta donde quiera que te lleve”.
Su paso a la creencia no tenía nada que ver con la fe, con las iglesias o con las confesiones religiosas sino con el reconocimiento de que la explicación creyente era mucho más firme racionalmente que el ateísmo que había liderado hasta entonces.
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]]>Jesús Martínez Gordo. [El Diario Vasco] La subasta de una carta de Albert Einstein de 1954 por la casa Christie’s (Nueva York) el próximo mes de diciembre en la que se puede leer que “la palabra de Dios no es para mí sino la expresión y el producto de la debilidad humana” ha sido presentada por algunos medios como una irrefutable prueba de que renegaba de la existencia de Dios.
Es probable que los promotores, al haber fijado una puja inicial de un millón de dólares, hayan querido resaltar que la razón de ser de semejante cantidad radica en su contenido, supuestamente rupturista, con otras declaraciones en las que el genio de la física moderna se refería a “esa fuerza que está más allá de lo que podemos comprender” o en las que sostenía que “Dios no juega a los dados”. Sin embargo, creo que es una temeridad o, en todo caso, una falta de rigor, interpretar que, con dicha carta, se evidencia la adscripción atea de A. Einstein. Y lo es porque no se tiene debidamente presente la diferencia que existe entre reconocerse deísta (Dios se transparenta en el cosmos como Inteligencia), teísta (concebir a Dios como Persona) y ateo (ni lo uno ni lo otro: solo hay azar y materia).
Esa trascendental diferencia volvió al primer plano de la actualidad el año 2004, fecha en la que Antony Flew (el patriarca del ateísmo de raíz científico-empírica durante el siglo XX) comunicó, en un simposio celebrado en la New York University, que aceptaba la existencia de Dios por coherencia con la máxima que había presidido su ateísmo militante: “sigue la argumentación racional hasta donde quiera que te lleve”.
Su paso a la creencia no tenía nada que ver con la fe, con las iglesias o con las confesiones religiosas sino con el reconocimiento de que la explicación creyente era mucho más firme racionalmente que el ateísmo que había liderado hasta entonces.
Yo, sostuvo, no sé nada sobre la interacción de los cuerpos físicos en dos partículas subatómicas. Pero estoy interesado en saber, prosiguió, cómo es posible que puedan existir esas partículas o cualquier otra realidad física e, incluso, la misma vida. Movido por este interés, busco alcanzar una explicación racional a partir de las evidencias o pruebas a las que está llegando la ciencia. Obviamente, continuó, las explicaciones posibles son muchas y diferentes. Todos sabemos que la superioridad de unas sobre otras se juega en su mayor o menor consistencia racional, más allá de que se sea educador, marinero, ingeniero, filósofo, abogado o científico. Tener una u otra profesión no proporciona ninguna ventaja especial cuando se busca una explicación racional a partir de los descubrimientos alcanzados, de la misma manera que ser una estrella de fútbol no suministra ninguna clarividencia adicional cuando hay que valorar las ventajas profilácticas de cierta pasta dentífrica.
Pues bien, informó Antony Flew, en mis primeras aportaciones ateas no tuve conocimiento, entre otras evidencias, del Big Bang. Cuando me percaté de la fuerza explicativa que presentaba el consenso que se estaba fraguando entre los cosmólogos, reconocí públicamente que los increyentes teníamos una enorme fuente de preocupación: se estaba proporcionando una prueba contundente de que el universo había tenido un comienzo. Ya no valía seguir defendiendo que el cosmos era pura, simple y nada más que materia o “porque sí”. Tampoco valía seguir refugiándose en explicaciones fundadas, de una u otra manera, en el azar o en la casualidad. Era mucho más racional concluir que “el Big Bang original requería algún tipo de Primera Causa (desencadenadora)”. El resultado de ello, concluí, era que no me quedaba más remedio que desdecirme del ateísmo que había liderado y en el que había militado hasta entonces.
Como es de prever, la sorpresa fue monumental. Quizá, por eso, tuvo que volver a recordar que había dado este paso no por debilidad mental o a consecuencia de su avanzada edad, sino por coherencia racional con las evidencias cosmológicas y biológicas que se venían alcanzando desde hacía unos cuantos años. Partiendo de ellas, percibía más sólida la explicación creyente que la atea.
En algunos medios hubo un debate sobre si este tránsito de Antony Flew era al deísmo (a un Dios Inteligencia) o, más bien, al teísmo (a un Dios personal). Yo entiendo que es a lo primero. Y más, releyendo su argumentado estudio sobre la explicación que da Albert Einstein del cosmos, de la naturaleza y de la vida y con la que se identifica. El padre de la física moderna rechaza, tal y como se constata en la carta que se va a subastar, la existencia de un Dios personal, pero, al reconocer el cosmos, la naturaleza y la vida como lugares en los que se transparenta una Inteligencia deslumbrante e inaccesible -a la vez que impersonal- asume que el deísmo es la explicación más racional. Sospecho que los promotores de la puja el próximo mes en Nueva York desconocen esta diferencia que, salvando las distancias, vendría a ser algo así como si se confundiera un stop con un ceda el paso o un penalti con un libre directo dentro del área.
Queda para otra ocasión, la relación de continuidad y ruptura entre el deísmo y el teísmo y, por tanto, la entrada en escena de un imaginario de Dios que, además de Inteligencia es Persona. Por cierto, una idea o representación que, fundada en su transparencia en la historia como original y sorprendente articulación de Amor y Justicia, es perceptible, a la vez, como presencia solidaria y ausencia aguijoneante.
http://blog.cristianismeijusticia.net/2018/11/08/dios-y-la-carta-de-einstein
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]]>Os presentamos un año más esta iniciativa promovida por la Asoc. de Comunidades Fe y Justicia: Batu, espacio, para crecer y compartir.
Este año con el lema “Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío a nuestra manera de vivir”. Queremos hacernos conscientes y no dejarnos enredar por palabras, actitudes y comportamientos que excluyen, rechazan y odian a otras personas por ser pobres. Analizar esta situación desde la perspectiva ética, moral, política, religiosa… Y ver cuáles son los retos a los que nos sentimos llamados.
La entrada Batu 2018-19 se publicó primero en En Frontera.
]]>Os presentamos un año más esta iniciativa promovida por la Asoc. de Comunidades Fe y Justicia: Batu, espacio, para crecer y compartir.
Este año con el lema “Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío a nuestra manera de vivir”. Queremos hacernos conscientes y no dejarnos enredar por palabras, actitudes y comportamientos que excluyen, rechazan y odian a otras personas por ser pobres. Analizar esta situación desde la perspectiva ética, moral, política, religiosa… Y ver cuáles son los retos a los que nos sentimos llamados.
Nos juntaremos cada segundo martes de mes. Desde noviembre de 2018 hasta junio de 2019 (incluidos). De 20:00 a 21:30 en el Centro Pastoral BerriOna (Calle Gabriela Mistral nº 27. Vitoria-Gasteiz
El primer encuentro será el martes 13 de noviembre.

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]]>Se hizo bajo el lema: “Pon la cara a lo in-visible”. Es decir: da la cara, no escondas la cara…ante la situación que sufren tantas personas pobres. Pon cara a las personas que sufren pobreza, exclusión e injusticia. Acércate, conócelas, ponte a su lado…
La entrada Celebración en el Dia Internacional de lucha contra la pobreza 2018 se publicó primero en En Frontera.
]]>Se hizo bajo el lema: “Pon la cara a lo in-visible”. Es decir: da la cara, no escondas la cara…ante la situación que sufren tantas personas pobres. Pon cara a las personas que sufren pobreza, exclusión e injusticia. Acércate, conócelas, ponte a su lado…

No dejes que las personas pobres sean invisibles. No pases ante ellas –despreocupado- como si no existiesen. Haz visible el dolor, el sufrimiento, la injusticia, la pobreza poniéndoles cara. Haz visible lo que la sociedad se empeña en ocultar.
El rechazo, la aversión, el miedo e incluso el odio al pobre tiene un nombre. Se llama APOROFOFIA. Y la aporofobia (dice Adela Cortina) es un atentado diario contra la dignidad, el bienser y el bienestar de las personas; y contra la democracia.
Con una cuidada escenografía, con un nutrido grupo de personas en distintos papeles y tareas y con unos apoyos audios y visuales preparados, se fue desarrollando la celebración. Cinco momentos, que iban presentando las dinamizadoras, son los que fueron dando forma y sentido al encuentro.
¿Cómo explicar una realidad, cómo implicarnos en ella, si no sabemos ni siquiera cómo nombrarla? Cuando no sabemos poner una palabra precisa a lo que ocurre, a las situaciones que afectan a las personas… ¿cómo vamos a poder implicarnos y comprometernos en su transformación?
Distintas personas que en primera persona testimoniaron su experiencia y dieron la cara por las personas pobres, excluidas con las que están o trabajan.

En este tercer momento -con respeto y atención- escuchamos unos textos de los Libros sagrados de distintas religiones, o tradiciones religiosas, leídos o cantados por personas pertenecientes a esa religión.
La Palabra con mayúsculas que da sentido y voz a nuestras palabras.
Con una reflexión en grupos pequeños para comprometemos a dar la cara, a hacer visibles y luchar por la transformación de las situaciones de injusticia y pobreza.
Y para ello, ya sabemos, hay que empezar por no ser sordos.

Terminaba el encuentro con una manifestación hasta la calle, fuera del local, donde detrás de una pancarta que ponía “Contra la pobreza, ¡da la cara! Mas hechos y menos palabras” “Pobreziaren kontra, aurre egin!”, se leyó el manifiesto que se repartió entre los asistentes y entre las personas que pasaban por la calle.
Un encuentro y un manifiesto que se suman y unen a los diversos encuentros, manifestaciones, comunicados y protestas ciudadanas que esta semana se han llevado a cabo con motivo del Día internacional para la erradicación de la pobreza.

En uno de los momentos, dos personas muy bien caracterizadas de pobres, nos fueron dando unas tarjetas con una frase. Entre ellas una que ponía esta frase de E. Galeano y que la dejamos aquí para vuestra reflexión.
«El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar...»
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]]>http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/10135-cronica-de-las-iv-jornadas-effa-ii.html
Tras la charla de Fray Marcos, y debido a las exigencias del temario de la EFFA, tuvimos que cambiar de tercio. Con más de cien charlas ya disponibles en la Escuela, aún no habíamos tenido la oportunidad de hablar sobre la Eclesiología o el Laicado. Para ello contábamos con todo un experto en la materia como es Juan Antonio Estrada.
“Hoy, una de las paradojas que se están produciendo en el mundo, y creo que estamos en una época muy interesante, es que está habiendo una occidentalización del oriente y al mismo tiempo cada vez hay más interés en occidente por lo que nos puede aportar el oriente. Estamos viviendo una época de globalización que inevitablemente tendría que llevarnos al diálogo de paradigmas y visiones”.
“La Iglesia se encuentra con una crisis, que no es conyuntural, sino que es una crisis estructural. Nos encontramos con la necesidad de definir un nuevo paradigma del cristianismo y también un nuevo paradigma de la Iglesia, una nueva visión de la Iglesia”.
La entrada Crónica de las IV Jornadas EFFA (II) se publicó primero en En Frontera.
]]>http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/10135-cronica-de-las-iv-jornadas-effa-ii.html
Tras la charla de Fray Marcos, y debido a las exigencias del temario de la EFFA, tuvimos que cambiar de tercio. Con más de cien charlas ya disponibles en la Escuela, aún no habíamos tenido la oportunidad de hablar sobre la Eclesiología o el Laicado. Para ello contábamos con todo un experto en la materia como es Juan Antonio Estrada.
“Hoy, una de las paradojas que se están produciendo en el mundo, y creo que estamos en una época muy interesante, es que está habiendo una occidentalización del oriente y al mismo tiempo cada vez hay más interés en occidente por lo que nos puede aportar el oriente. Estamos viviendo una época de globalización que inevitablemente tendría que llevarnos al diálogo de paradigmas y visiones”.
“La Iglesia se encuentra con una crisis, que no es conyuntural, sino que es una crisis estructural. Nos encontramos con la necesidad de definir un nuevo paradigma del cristianismo y también un nuevo paradigma de la Iglesia, una nueva visión de la Iglesia”.
Crisis motivada, entre otras causas, por los “cambios en la Teología” en los últimos 50 años y la enorme “pérdida de prestigio” debido a los escándalos financieros y sexuales. “Tenemos que tomar conciencia de que hoy estamos viviendo el final de una época y el comienzo de otra en la Iglesia, en el cristianismo”.
“Se trata de redescubrir la Iglesia”, afirmaba Estrada y para ello definía tres núcleos a través de los cuales desarrolló su exposición: “¿Qué nos aporta a nosotros la nueva comprensión que tenemos del cristianismo, y en concreto de Jesús de Nazaret y de la iglesia primitiva? ¿Qué nos aporta el cambio de paradigma que intentó el Concilio vaticano II y que en parte está todavía por realizarse? ¿Qué es lo que nos aportan los retos con los que nos encontramos hoy enfrentados?”
Por la tarde, tuvimos la segunda sesión con Juan Antonio Estrada, esta vez sobre el laicado. Aunque hablar de los laicos es seguir hablando de eclesiología: “según como nosotros entendamos a la Iglesia, así también nosotros entenderemos el laicado”. Como introducción al tema, el teólogo granadino advertía que “el laicado está de moda” al menos de forma teórica, pero hay que preguntarse “si esa preocupación por el laicado no es una moda coyuntural”, motivada por la “escasez de vocaciones sacerdotales” o pudiera darse un proceso contrario de desinterés si la Iglesia dejara de necesitar, como ahora, a los laicos. “Por tanto la pregunta es si realmente hay una promoción de los laicos y una nueva teología de la Iglesia que lleve a una nueva teología de los laicos o si esto no es algo nada más que transitorio”.
Esa nueva eclesiología sigue siendo una asignatura pendiente, porque las bases que puso el Concilio Vaticano II se han quedado sin desarrollar por la “involución que ha habido en la Iglesia” que de alguna manera “ha intentado minimalizar los nuevos horizontes que había abierto el Vaticano II”.
Y para desarrollar esa nueva teología que nos ayude a definir qué son los sacerdotes, los religiosos y los laicos, nos aconsejaba seguir el mismo camino que al hablar de la iglesia: “Busquemos los orígenes y busquemos la historia”. Esto nos ofrecerá “elementos” y “pistas” para ese replanteamiento.
Como todo, en el cristianismo, “el punto de partida es Jesús de Nazaret”. “Lo primero que hay es algo obvio y que muchas veces banalizamos o no le prestamos la atención: Jesús, ni era un sacerdote ni era un monje: era un laico”, un seglar que vivió una vida mundana (en el mundo).
La jornada del sábado concluyó con una celebración comunitaria de la Eucaristía en la que, como otros años, intentamos hacer de la liturgia algo vivo y sin encorsetamientos. Tuvo especial relevancia la lectura de una profesión de fe, que había trabajado Gonzalo Haya a partir de un texto de Théolib. Sobre esa base, el día anterior habíamos estado perfilando cada frase para conseguir el consenso de todos.
Y por fin, el domingo llegó el momento de escuchar las exposiciones de la teóloga Colombiana Carmiña Navia. En la primera, cuyo título era “La imagen de María de Nazaret para la mujer hoy”, empezó constatando que “La figura de María es una figura que las feministas, en los primeros tiempos del feminismo, rechazan mucho”, porque “la presentación que hace de ella tradicionalmente la iglesia católica hizo mucho daño a la gente”. “Posteriormente ha habido un intento de recuperación de la figura por parte de muchas feministas, en las que me incluyo”, de tal forma que se proponga una imagen que pueda ser “compatible y sobre todo iluminadora para la mujer actual”. Hasta nuestros días, la figura de María, nos ha llegado a través de tres tradiciones principalmente. Las iglesias reformadas, que calificamos como protestantes, han arrinconado y silenciado a María “quizás como respuesta a los excesos en la Edad Media”. “La tradición católica mayoritaria, salvo algunas excepciones, nos entregan una figura de mujer sumisa, permanentemente con los ojos bajos, pero sobre todo, lo más grave para las mujeres, es que nos presentan la figura de una Virgen-Madre. Como la virginidad y la maternidad unidas en una sola mujer es una imposibilidad biológica, eso ha hecho mucho daño a las mujeres”, que de alguna forma se han sentido llamadas a imitarlo y ha hecho “estragos en la sexualidad y el matrimonio”. Y al margen de esas dos tradiciones, “tenemos una tradición popular que ha construido la imagen de María” como “fuerza, consuelo, ánimo en las luchas” y una serie muy amplia de posibilidades. Uno de los momentos más luminosos de María es cuando “peregrina a las montañas, en busca de sabiduría”, representada en el “consejo de su prima Isabel, una mujer mayor”. Esto tiene unas implicaciones muy interesantes para “recuperar el Magisterio femenino”. Las mujeres tienen mucho que decir y enseñar. El relato evangélico concluye con el impresionante texto del Magníficat, puesto en boca de María no por casualidad.
Para oír el audio completo de la charla de Carmiña Navia sobre María, hay que seguir este enlace.
Por último, volvimos a cambiar de temática, para hablar de la “Teología feminista postcolonial”. Carmiña Navia quiso empezar aclarando unos términos: “La teología feminista no es solamente una teología hecha por mujeres. Está mayoritariamente hecha por mujeres, pero hay varones que hacen teología feminista. La teología feminista es aquella que se hace en favor de los intereses de las mujeres”. Y también comenzó constatando que “en la Iglesia, las mujeres están en una situación de desigualdad y de minusvalía. Entonces, toda la teología que intenta transformar esa situación de desigualdad y minusvalía, es una teología que puede considerarse teología feminista”. Por otra parte, cuando se habla de “postcolonial, estamos hablando de un paradigma epistemológico, de un paradigma de estudios actuales que se deriva fundamentalmente de algunos planteamientos hindúes: es la toma de conciencia de que el discurso elaborado en occidente es el discurso que ha dominado, de alguna manera, a los otros pueblos, y los ha colocado en condición de subalternidad”. En otras palabras “el pensamiento postcolonial es el que trata de superar la subalternidad de distintos pueblos que intentan alcanzar su mayoría de edad”.
Inma Calvo Torrejón
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]]>El interés despertado movilizó a personas de toda la península, desde Bilbao a Granada, pasando por Valencia o Murcia. También de Badajoz, de Santiago o de Oporto. Así como de Palma de Mallorca y desde Colombia y México.
El viernes empezamos con una mesa redonda donde pudimos debatir entre todos sobre “Cómo vivir una fe adulta”. Fue clarividente la intervención de Carmiña Navia que puso el foco en la conciencia personal e intransferible: “No empeñar, no entregar, no delegar la conciencia. Para tener una fe adulta, es necesario que cada uno y cada una se rija y vaya orientando su vida, y su práctica de fe, por su propio juicio, por su propia conciencia”. Gonzalo Haya, por su parte puso el foco en el cambio de paradigma. En concreto nos planteaba que en Europa estamos asistiendo a un paradigma postreligioso, en el que por un lado está la necesidad de espiritualidad y por otro están las religiones. También nos hacía notar que “el Papa Francisco ha calado en la raíz de este problema al hablar siempre de clericalismo, que es algo que hay que desterrar de la iglesia. El clericalismo implica que el clero ha asumido toda la responsabilidad y todos los carismas de la iglesia primitiva. No solo el de supervisión (los epíscopos) sino además el de profeta, el dogmático, etc. Y el cristiano de a pie, el laico, se encuentra con los brazos cruzados esperando a ver lo que le dicen”. Como antídoto a todo esto nos anima a los laicos a “asumir nuestra responsabilidad y nuestro protagonismo en las comunidades eclesiales” aunque sea muy difícil revertir la dinámica.
Por su parte, África de la Cruz nos habló de su experiencia de ocho años como celebradora de la palabra en un arciprestazgo de Segovia. Por último intervino Ricardo de Vicente, laico también, que nos habló de su inquietud por profundizar en el sentido de la vida, que le ha llevado a una formación continua en humanidades. Nos recordó que “la palabra laico viene de «laos» que significa pueblo. Entonces, el pueblo de Dios es el sujeto de toda celebración. El que preside no es el que celebra. El que preside celebra con todos los que están en la Asamblea. Pero no se puede confundir celebrante con presidente”.

Tras la mesa redonda tuvimos la oportunidad de escuchar un par de ponencias a cargo de Andrés Torres Queiruga sobre “el problema del mal” y “el final de los tiempos” o mejor dicho, si hay o no infierno más allá de la muerte. Queramos o no, “son temas que están ahí, que provocan muchos problemas, porque cuando se toman a la letra (…) se dicen cosas horribles de Dios”. Recordando a Tony De Mello nos decía “cuando hablemos de Dios, que lo que decimos de Él, lo podamos decir de cualquier persona honesta”. También nos contaba cómo cuatro siglos antes de Cristo, ya hay un filósofo, Epicuro, que plantea el problema: “seguramente recordáis el famoso dilema de Epicuro. O Dios quiere evitar el mal del mundo y no puede, entonces no es Omnipotente; o Dios puede evitar el mal del mundo, pero no quiere y entonces no es Bueno; o ni quiere, ni puede y entonces no es Dios”. “Si este dilema fuese verdad, no se podría creer razonablemente en Dios”. Para resolverlo, dice el filósofo y teólogo gallego, “vamos a prescindir de Dios, porque yo creo que los niños de los ateos también nacen llorando, los ateos también tienen enfermedades y también tienen dolor, y tienen angustia. Es decir, que el mal, no es un problema religioso, de entrada; es un problema humano”. Y se pregunta “¿dónde está la razón de que el mundo produzca mal? En que somos limitados, y lo que le va bien a unos le va mal a otros. Si yo estoy aquí con vosotros, no puedo estar en Santiago”, aunque allí tenga mucho trabajo pendiente. Y concluye: “La finitud humana, no lo permite todo”.

En la segunda sesión, Torres Queiruga abordó el espinoso tema del infierno. Para su teología, contaba, que fue muy luminosa la parábola del juicio final donde el Señor separa las ovejas de los cabritos. Un buen día descubrió que “todos somos en parte ovejas y en parte cabritos”. Y afirmaba el siguiente razonamiento: “Si Dios no sabe más que salvar y que perdonar, en la medida en que toda persona es siempre un poco oveja, Dios le salvará en esa justa medida en que esta persona se deja salvar y no puede salvarle en la medida en que esta persona se le cierra. Somos buenos en la medida en que nos dejamos ser buenos por Dios, y somos malos en la medida en que nos cerramos en el egoísmo.” Y como conclusión definía “posiblemente el infierno sea la falta de plenitud de salvación que nosotros le impedimos a Dios darnos”.

Después del revuelo intelectual que suscitó el tema del mal y del infierno, al día siguiente, tuvimos una charla con Fray Marcos, que nos hablaba de “La Plenitud como inicio, camino y meta”. Fue muy luminosa su afirmación acerca de las realidades del más allá de las que nos hablan las Escrituras: “En nuestra religión es muy importante el paso del mito al logos. ¿Y por qué es tan importante? Porque se han hecho en falso. Porque el pensamiento mítico no admite razonamiento ninguno, ni admite explicación, ni admite aclaración…” “El Dios del Antiguo Testamento es un Dios mítico”.
También fue un punto central de su exposición la afirmación de que el tiempo y el espacio son construcciones mentales, sin las cuales no podemos razonar, pero de las que debemos prescindir. “Mi verdadero ser está más allá del tiempo y del espacio. Y por lo tanto, en mi verdadero ser no tiene que suceder nada, no tengo que conseguir nada. Por eso hablamos de la plenitud en el inicio, camino y meta (…) No hay ningún proceso. Ya hemos llegado a la meta en el momento que empezamos”. Este convencimiento debería llevarnos a experimentar una paz interior, que el dominico concretaba en una serie de consecuencias en la última parte de su exposición: Entre otras enumeraba la identificación con todo; una armonía y paz que evitarían muchos conflictos psicológicos. Estar conforme con lo que se tiene; no buscar nada, y resistirse a la creación constante de necesidades, es muchas veces sinónimo de la felicidad. Desaparece todo miedo y toda ansiedad. Me capacita para entender toda religiosidad.
Inma Calvo Torrejón
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Las compañeras de Zaragoza nos prepararon en encuentro donde no faltó de nada. Desde luego la asistencia fue todo un éxito, alrededor de 275 mujeres. El viernes tras la acogida tuvo lugar la visita guiada » la Zaragoza de las mujeres» y después la cena compartida. El sábado la presentación del encuentro, inspirado en el salto de Thelma y Louise, dio paso a la Conferencia «Salto Vital: Feminismos y Teologias» de Ivone Gebara y la mesa posterior.

Tras una estupenda comida, nos repartimos entre 14 talleres. Yo pude acercarme a «Constructoras de Paz» con Carmen Magallón. Y tras la puesta en común, salimos a la calle al ritmo de la Batucada que culminó con una Performance. Y tras la cena nos fuimos presentando los diversos grupos con poemas y cantos cada cual de su tierra (nosotras, las de Bilbao, Vitoria y Pamplona, al ritmo de Maritxu nora zoaz) y hubo premio para todas. El domingo Yayo Herrero nos habló del «Ecofeminismo. Vidas que merezcan la pena ser vividas» y se cerró el encuentro con una celebración.
Fin de semana completo, para recargar vitalidad.
No os perdáis las conferencias de Ivone y Yayo que se colgarán en la web Mujeres y Teología.
Ahora y cada día a seguir dando ¡saltos vitales!
Manifiesto Zaragoza 2018-Mujeres y Teología-R. Miriam
MARIBEL FERNANDEZ
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]]>Amparándome en la libertad de expresión a la que tú apelas, yo puedo decirte claramente y a la cara: "me cago en tu puta madre". Es posible entonces que quieras partirme la cara, es posible que me castiguen por haber herido tus sentimientos
(José Ignacio González Faus, sj.).- Querido hermano en humanidad. Ya ves: escribo la misma frase que te ha costado, ir a la cárcel, por si me llevan a mí también y podemos vernos allí. Pero como temo que eso no suceda, te lo explico por escrito.
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]]>«Has hecho algún daño. No a Dios (…), pero sí a ti mismo, a la libertad de expresión y a la convivencia»
José Ignacio González Faus, sj., 14 de septiembre de 2018 a las 17:48
Amparándome en la libertad de expresión a la que tú apelas, yo puedo decirte claramente y a la cara: «me cago en tu puta madre». Es posible entonces que quieras partirme la cara, es posible que me castiguen por haber herido tus sentimientos
(José Ignacio González Faus, sj.).- Querido hermano en humanidad. Ya ves: escribo la misma frase que te ha costado, ir a la cárcel, por si me llevan a mí también y podemos vernos allí. Pero como temo que eso no suceda, te lo explico por escrito.
Yo creo en Dios (aunque crea muy poco en las palabras con que expreso esa fe). Puedo decirte con certeza que esa blasfemia tuya, a Dios no le afecta para nada. No tenemos los hombres ese poder. Y la piedra que uno tira al cielo es seguro que no llega hasta el cielo pero es posible que le caiga a él en la cabeza. No sé si algo de eso te ha pasado a ti.
Un tal Tomás de Aquino que no creo que te suene mucho pero es uno de esos teólogos clásicos y maestros, escribió hace ya unos ocho siglos que a Dios solo podemos ofenderle por el daño que hacemos a los seres humanos (a uno mismo o a los demás). Eso está dicho desde el presupuesto de que Dios ama a estos pobres bichos humanos que somos todos nosotros hasta el punto de que se identifica con ellos. Como tú no creerás en ese amor de Dios, tampoco creerás haberle ofendido. Tranquilo pues.
Y sin embargo, creo que te has hecho daño a ti mismo. Por dos razones.
La primera es por cobardía. Amparándote en la libertad de expresión ¿por qué no te atreviste a decir y gritar «me cago en Alá»? La única respuesta que yo encuentro es: porque tenías miedo de que un musulmán de esos más idólatras que creyentes, te hiciera saltar por los aires gritando aquello de que «Alá es grande». Ese miedo nos está llevando a construir un mundo donde el que usa libertad de expresión para buscar la verdad, se expone incluso a que lo maten como tantos periodistas heroicos; mientras que el que usa la libertad de expresión para insultar suele se jaleado y recibir aplausos y adhesiones,
O sea, que muy valiente no lo fuiste. Reconócelo.
La segunda razón es porque, amparándome en la libertad de expresión a la que tú apelas, yo puedo decirte claramente y a la cara: «me cago en tu puta madre«. Es posible entonces que quieras partirme la cara, es posible que me castiguen por haber herido tus sentimientos. Pero podré responder que yo no tenía intención de herir a nadie sino de expresarme libremente.
Porque fíjate: si eso de Dios no es más que una superstición que nos hemos inventado, hay que reconocer que la santificación de nuestras madres es una idolatría aún mayor. Y, por tanto, nuestros sentimientos filiales tienen mucho de cuento. Una mentira piadosa que hemos alimentado con catequesis de esas de que «la madre es única», o el poema aquel de «que mi madre era una santa, y a ti te encontré en la calle…». Muy sonoro pero todos sabemos que hay malas madres (casi cada dos días tenemos algún ejemplo en la prensa). Todos sabemos que hay mujeres (¡no todas!) que adoptan niños buscando más satisfacer esa necesidad afectiva de mecer y decir palabras tiernas a un bebé, que el bien mismo del niño. Todos sabemos que el amor materno hay casos en que puede tener mucho más de egoísmo afectivo propio, que de verdadero amor al otro. ¿Por qué tu madre no podría ser una de esas? Y ¿por qué no he de tener yo libertad de expresión para decírtelo si así lo creo? Porque lo gordo es que ese amor materno auténtico nos lo tenemos que creer: no teníamos conciencia entonces para saber si era efectivamente auténtico.
Fíjate: un famoso filósofo llamado Platón, a quien tampoco sé si tú conoces, decía que Dios es el Bien Absoluto y Supremo. Tuvo la mala pata de expresarlo diciendo que es «la idea del Bien»; y digo mala para porque a nosotros nos parece que una idea no existe, y él quería decir lo contrario: Dios es la plenitud de eso que concebimos cuando hablamos del bien o la bondad. Pero si resulta que el Bien Pleno y Absoluto no existe, entonces habrá que reconocer que todos esos entes pequeños y relativos que nosotros llamamos bondades quizá no son tales sino solo expresión de caprichos o necesidades nuestras. Y entre ellos están las madres. Por tanto, si yo digo que me cago en tu madre no es que esté pretendiendo ofender tus sentimientos, no, solo quiero hacerte ver que esos buenos sentimientos tuyos son pura ilusión y pura idolatría. Y de los ídolos creo que tenemos derecho a burlarnos.
Puede resultar así que entre esos bienes que, en realidad, no son tales sino puras apariencias, esté la libertad de expresión. Y entonces es cuando acaba siendo reducida a ser libertad de insulto como intento explicarte: para decir las verdades a los políticos o a los grandes millonarios, casi nadie tiene libertad; pero para insultar al de enfrente, sobre todo si sabemos que no nos va a responder, todos nos sentimos muy libres y muy valientes. Lo malo es que si el otro nos responde, podemos acabar convirtiendo la convivencia en una batalla campal. Que es a lo que parece que nos vamos acercando…
Por eso he intentado decirte en esta carta que has hecho algún daño. No directamente a Dios, por supuesto. Pero sí a ti mismo, a la libertad de expresión y a la posibilidad de esa convivencia que tanto necesitamos los humanos.
Término diciéndote otra cosa: en los universos religiosos, cuando se habla del pecado de blasfemia suele apelarse el segundo mandamiento del decálogo bíblico. Pero la Biblia no dice «no blasfemar» sino «no tomar el Santo Nombre de Dios en vano». Que es algo muy distinto. El nombre de Dios lo toman en vano aquellos que dicen que «gracias a Dios» les van muy bien los negocios. Lo toman otros muchos que pretenden que su propiedad privada (y excesiva) es un derecho sagrado que Dios les otorga. Lo tomó el Bush junior cuando apelaba a Dios para atacar terroristamente a Irak. Lo toma por supuesto el llamado califato islámico (que no es todo el Islam), lo tomaban todos aquellos sumos sacerdotes y saduceos judíos a los que Jesús denunció (y que por eso le acusaron de blasfemo) Y lo toman por desgracia algunos eclesiásticos. Ojalá pues que tu fallida blasfemia nos ayude a caer en la cuenta de eso. Aún tendríamos que darte las gracias.
Esta carta, si por un casual te llegara, se la puedes dar al juez que te juzgue. Ojalá te ayude. Pero, por favor, se razonable y no vuelvas a hacer tonterías…
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